Yucatán a la luz del centro del país.

Queda claro que para el actual gobierno el equilibrio de fuerzas productivas y de desarrollo entre norte y sur del país es una prioridad que no debe ser soslayada, pero también es evidente que esta necesidad, al tiempo de ser añeja, tam bién se asuma como tal y tiene un claro diagnostico desde la visión de los propios pobladores de los estados sureños del país que no han tenido el mismo impacto económico que el centro o norte del país.

Y gracias a esta clara necesidad es que algunos estados de la zona sur han comenzado a moverse hacia delante de forma más intensa y con una visión local, nacional y global, en un intento por “sacar la cabeza” del pírrico ritmo de crecimiento y desarrollo que observa todo el país en años recientes. Un caso destacable es Yucatán.

Con una enorme tradición cultural, histórica, turística y agrícola, Yucatán está haciendo esfuerzos ´por encontrar vocaciones que le permitan enfocar sus esfuerzos y solidificar algunas “anclas económicas” en las que sustente su futuro crecimiento y, fuera de apoyos, proyectos o dadivas de los gobiernos, lograr sustentar con sus propios esfuer zos un porvenir mejor.

Basado en un entorno social que le permite un mayor nivel de seguridad y confianza en su población, condiciones que cada vez más mexicanos van perdiendo, los yucatecos han hecho esfuerzos por fortalecer sus infraestructuras industrial, turística y agrícola, no sin importantes retos a vencer.

Desde la Ciudad de México se percibe a Yucatán como un creciente polo turístico en donde es preciso apuntalar su oferta hotelera y no ceder en el esfuerzo por convocar y ganar congresos y convenciones de negocios, así como todo tipo de exposiciones que le permitan a prominentes industriales y comerciantes mexicanos y extranjeros conocer y sentir las opciones económicas que la entidad ofrece.

Riqueza cultural, histórica, gastronómica, artística y de belleza naturales deben apuntalarse para unificar esfuerzos con los proveedores de servicios turísticos y hacer grandes paquetes ampliamente aprovechables en favor de cada uno de estos sectores y de la industria de convenciones y reuniones de la entidad

Sobre la infraestructura de comunicaciones, es evidente que también hay trabajo por hacer, y éste debe estar ajeno a los esfuerzos que vienen del centro del país por apoyar grandes proyectos como el tren maya, ya que sin dejar de lado la protección del medio ambiente y a las comunidad originarias, es necesario que Yucatán camine por su propio rum bo sin depender de los vaivenes y decisiones de un gobierno federal que además puede ver mermada su capacidad de acción ante una menor aprobación social de los mexicanos.

En materia agrícola, como todas las entidades del país, Yucatán debe también luchar por encontrar cultivos vocacio nales y apoyar a sus comunidades originarias y pueblos a través de novedosos modelos de integración de empresas agrícolas con visión ambientalista, de nuevas formas de cultivo y conservación de espacios naturales.

Las actividades pecuarias y la pesca también alzan la mano y tienen amplio potencial aun no aprovechado en su tota lidad en la península.

La participación del capital privado nacional y extranjero o la búsqueda de proyectos de desarrollo con recursos obte nidos de donaciones internacionales pueden ser una alternativa interesante para la entidad en donde cultivos como el limón, el aguacate o la papaya se puede apoyar de forma notable.

Desde el centro del país, se observan a otros sectores yucatecos con importante potencial para el futuro de la entidad, ya que se no puede hacer un lado la vocación textil yucateca, así como la de artesanías e incluso las posibilidades que vislumbran a futuro algunas “nuevas industrias” como la automotriz.

Resulta evidente que además una buena convergencia política con Quintana roo y Campeche permita potencializar notablemente la región y las alternativas de proyectos productivos, turísticos y de servicios que conjuntamente las tres entidades pueden echar a andar.

Sin embargo todos estos retos deben ir permeando en el ingreso per cápita de la población en Yucatán, que aún se encuentra por debajo de muchos estados y que también debe ser el principal objetivo de todos estos esfuerzos.

Es claro que “otra visión” en Yucatán desde un gobierno diferente ayuda a percibir a la entidad y a su entorno con ideas distintas y desapegadas de la voluntad del centro; siempre ver el mundo con otros ojos ayuda y en el caso de una entidad federativa dentro de un país en donde prevalece una apabullante mayoría, resulta particularmente posi tivo.

El crecimiento a una tasa superior a los 3.5 por ciento en los últimos tres años en Yucatán en prueba de lo anterior y lo que algunos llaman el fenómeno yucateco con crecimientos interesantes de sectores como la construcción o la mi nería, no serán realidad a final de cuentas sin que haya continuidad con estos logros en el mediano y largo plazos.

Colocarse en el top 10 de los estados con mayor crecimiento en su actividad económica es muy plausible para Yuca tán, pero creemos que la entidad tiene para estar entre los primeros cinco de este ranking, lo que casualmente impli caría desplazar a su vecino Quintana Roo de este sitio y jugar “en las grandes ligas” en donde en este momento solo participan entidades del centro-norte del país. (Por Hiram Ordoñez)

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