Permanencia y Trascendencia de Las Empresas

Unos minutos de reflexión.

Por: Amado Martínez Ancona / Director de GM Consultores

“Dito, nunca me imaginé llegar a esta edad”, me dice mi padre a tiempo que sonríe. Acaba de cumplir 98 años, sano y lúcido. Con mi madre estuvo casado 18 años y con su segunda esposa lleva 50. ¿Dónde está el truco? Me llevo a la boca un Gansito Marinela.  La memoria gustativa confirma que saben i-gua-li-tos a los que me sabroseaba de niño. ¡Y les puedo asegurar que soy un experto en gansitos!

Decenas de veces suplieron mis comidas y/o cenas de la infancia ¿Cómo le han hecho para permanecer con el mismo sabor? Proyecto un concierto de The Rolling Stone, banda inglesa formada  en 1962… ¡Y siguen con una energía que ya la quisieran muchos chamacos de 20! Su audiencia está formada por gente de todas las edades. ¿Cuáles han sido los factores que han influido para que sigan en el gusto del público de tantas generaciones?

Lo anterior me hizo reflexionar, unos minutos obviamente, sobre los paralelismos que existen con la permanencia de las empresas. Muchos son los factores que influyen para que una organización trascienda en el tiempo y la lista se alarga con cada consultor al que le preguntes: tecnología, liderazgo, innovación, solidez financiera, control de procesos, planificación estratégica, conocimiento del mercado, ambiente seguro, publicidad, capacitación del personal, calidad en el servicio al cliente, buena imagen, etc.

Pero no debemos olvidarnos de los RESULTADOS. Una empresa que no da resultados, es como un equipo de futbol que no gana campeonatos. ¿De qué sirve que los jugadores se lleven bien, que tengan buen técnico, estadio, uniformes, sueldos competitivos… si no dan RESULTADOS? No importa si eres el director, gerente, jefe o del último nivel jerárquico de la organización.

Aquí la pregunta es ¿estás dando los resultados esperados? Y no te pierdas. Las empresas viven de ingresos, no de buenas razones. Y no me quiero despedir de mis cuatro amables lectoras sin hacer dos  cosas: una confesión y una pregunta.

La confesión: nuestro despacho ha subsistido por dar buenos resultados. La pregunta: si existen canciones a la vida, al amor, a los niños, a la naturaleza… ¿por qué nadie le compone canciones a las empresas? ¿No que las queremos mucho? Manzanero pudo escribir: “Adoro, la empresa en que nos vimos… el trabajo, en que nos conocimos”.

A.M.A. Enero 2021.

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