LIDERAZGO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Mtro. Rafael Rodríguez Méndez.
Catedrático.

Dirección de Derecho Internacional y Comercio Exterior

Comenta don Andrés Serra Rojas en su obra Ciencia Política: “El Estado, es en su verdadera naturaleza, un producto social en tránsito, una obra hecha por el hombre y para el hombre…”.[1] Y es así como esta idea de Estado se materializa aún más en crisis, como la vivida actualmente a raíz de la pandemia del COVID-19. Es en esos momentos donde la figura del líder a la cabeza del Estado puede prevenir o lamentar, aumentar o disminuir su popularidad.

Gracias a las tecnologías de la información podemos tener al alcance de la mano una perspectiva del comportamiento de cada líder mundial, la manera de comunicar, si lo hace de forma directa o indirecta, actúa con responsabilidad ante la encomienda que los ciudadanos le han confiado o prefiere tomarse a la ligera y minimizar los alcances de un estado de contingencia, si el llamado es a unir y no a polarizar, si se politiza o si se humanizan las acciones que llevan a cabo para contrarrestar un posible drama social.

En Alemania, Angela Merkel se ha comportado como una verdadera estatista, apegada a los valores y a la razón histórica del pueblo germano, siendo sensible y empática, al igual que su homólogo canadiense Justin Trudeau, quien sin silogismos o palabras rebuscadas brinda tranquilidad en su manera de comunicar. Tranquilidad, sin caer en excesos, que es vital ante un estado de zozobra, fake news e inestabilidad del presente y de un futuro económico post crisis. Ambos, comunicando solidaridad y sensibilidad al dolor de sus conciudadanos ante un panorama incierto.

Del otro lado de la moneda tenemos a quienes aparentemente se han relajado y comunican con una visible irreverencia. Bolsonaro en Brasil, López Obrador en México, y en un principio Boris Jhonson de Gran Bretaña. Éste último dando mayor importancia, quizá con optimismo de más, a la sanidad económica antes que la humana. Los otros dos mandatarios, a miles de kilómetros de distancia no dimensionaban el desarrollo de una enfermedad que había golpeado medularmente a China, que se regodeaba con Europa y venía con banderas izadas a conquistar América, al mero estilo de los españoles hace más de cinco siglos. 

Apelando a la política pop, con frases estratégicamente centradas en ellos mismos utilizadas en sus discursos, seguían en actos públicos, minimizando los efectos y acrecentando la crisis poblacional, y seguramente en el seno de sus equipos de trabajo, teniendo como producto un cúmulo de información sesgada. Ambos viviendo en un mundo paralelo que, si no es por los mismos ciudadanos y los gobiernos de los estados y ciudades, estaríamos contando una tragedia de números monumentales.

No es hablar de izquierda o derecha, un tema que debe quedar para la historia. Un gobernante que inspira firmeza y serenidad en sus discursos en crisis, pedagogía en sus explicaciones, claridad en lo que se sabe o necesita saber, demuestra un interés legítimo y empatía con sus ciudadanos; a la vez, que fortalece ese Estado en constante tránsito que tan bien describe el maestro Serra Rojas, pero sobretodo brinda confianza a su pueblo en un momento de verdadera incertidumbre. Dejemos las ideologías para otras épocas. Es tiempo de unión, de brindar esperanza a quien la ha perdido o está a punto de perder, asentarnos en la realidad para tener un punto de partida y de ahí salir fortalecidos. Los discursos pop debieron quedarse en los cierres de campaña de cada ex candidato y ahora mandatario. Ahora apostemos por dejar atrás la ironía y ambigüedades para ser firmes, pacientes y transmitir confianza.

Sin duda ser líder de un Estado no es tarea sencilla. Se tienen que tomar decisiones que muchas veces no son las más populares entre la gente, que pueden implicar un costo político y frenar las aspiraciones de cualquier liderazgo. Es un riesgo que solo los verdaderos líderes apegados al humanismo se atreven a tomar. Al final, los cargos públicos son temporales y con fecha de caducidad, pero el legado ahí permanecerá y los que jueguen al cálculo político podrán pasar al olvido.

Con seguridad me atrevo a afirmar: el paradigma del ser humano después de la crisis actual será distinto. Valoramos cada abrazo, extrañamos cada momento con familia y amigos cercanos, con gente con la que la convivencia diaria parece monótona pero que por ellos somos lo que somos. Trabajemos unidos si apostar a la división. ¿Politizar en tiempos de crisis? No comparto la idea, pero si soy un convencido que las actuaciones de los líderes actuales pueden marcar el rumbo de sus carreras, y por supuesto, el destino de nuestra sociedad. De ahí el sentido de ir más allá de lo político. Hoy apuesto más por unir, por sumar, por dividir esfuerzos y multiplicar beneficios. De valorar lo que tanto extrañamos, un abrazo, una comida con amigos, un paseo con la familia, creo que eso nos hace ser mas humanos, nos aclara la visión y nos hace regresar a las bases valorativas como individuos. Como diría el primer ministro italiano Giuseppe Conte: “permanezcamos alejados hoy para abrazarnos con más fuerza mañana”. (Página web- FEDERACION MEXICANA DE JOVENES ABOGADOS YUCATAN)

[1] Serra Rojas, Andrés, Ciencia Política, Vigésimotercera Edición, Editorial Porrúa, p. 725

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