Edward Salazar y Jatzus a Wich: Comida y Postres para Buenos Momentos en Progreso, Yucatán

«Nací en el bello puerto de Progreso el 15 de abril de 1991 y desde muy pequeño sentí un gusto muy grande por la comida y por la cocina ya que siempre en mi familia han habido grandes cocineros, desde mis tíos, mi mamá, mi abuela mi abuelo y demás familiares. Es por eso que no había una ocasión especial sin que un buen plato de comida acompañara ese momento.» señala Edward Salazar, un joven Chef quien a pesar de la pandemia, decide iniciar su negocio de servicio de comida al público en un esta blecimiento denominado  Jatzus a Wich.

               

«Si no mal recuerdo a la edad de 12 años operaron a mi abuela quién era la que nos cuidaba porque mis papás trabajan, en esa ocasión mi abuela me pidió que por favor yo la ayudara al llegar de la escuela a preparar una carnita molida con achiote y arroz para la comida a lo que mi respuesta inmediata fue: no no no yo no cocino yo no soy mujer mi abuela cómo pudo separó se acercó a mí y me dio un zape jajaja y me dijo algún día cuando te casas y ni Dios quiera tu esposa se enferme o necesite tu ayuda, tú debes saber cocinar al menos 5 cosas pero bien cocinadas y respondí No no quiero y tú otro zape jajaja » señala Edward.

«No se me olvida que en esa ocasión fue una comida muy sencilla, pero qué paso a paso ya me fue guiando para prepararla, me decía agrega tomate, chile dulce, cebolla, sofríe, agrega, pon, diluye todas esas cosas en un solo instante y verifica la evolución de los olores de las texturas, el fuego trabajando con el metal, haciendo que algo que al principio se me hacía incomible se había convertido en algo que nos ayudaría a recobrar energía y alimentarlos y aparte con un muy buen sabor.»

Creo yo que ese fue el momento clave en el cual decidí que me quería a dedicar la cocina. después de ese momento mi primer trabajo en cocina fue a los 14 años en un restaurante en aquel tiempo muy popular llamado Macaleta donde me dieron la oportunidad neceser ayudante de cocina más bien cochambre ro yo lavaba, ollas, trastes y todo lo que se ensuciaba en el restaurant.

«Una vez, trabajando la tarja que se me hacía enorme, el chef me dijo… Cochambrero no te olvides que en el fondo quedan cubiertos en qué me agaché para tomar impulso y sacar los cubiertos del fondo de la tarja me fui hacia dentro de ella y fue algo muy gracioso porque literal sólo mis pies salían de ella, en eso el chef me sacó y me ayudó y me dijo hijo ve a tu casa descansa tragaste mucha agua sucia me dio mis propinas y me fui a mi casa, el otro día en que fui a trabajar llegó el chef y me dijo: No creí que volvieras le respondí: Me quiero dedicar a la cocina.» continúa relatando Edward Salazar.

                       

«Después de ahí vinieron muchos trabajos como ayudante de cocina en un club de yates en el malecón en varios restaurantes en banqueteras haciendo hamburguesas pollos asados y muchas y muchas y muchas cosas más hasta que agregar mis 19 años con apoyo siempre de mis papás entré por fin a la carrera de gastronomía en el instituto de gastronomía ISIMA en la ciudad de Mérida donde yo me sentía totalmente soñado, es más era un pavo real.»- nos cuenta Edward con mucha emoción.

«Salí en la generación del 2011 y mi primer trabajo fue en el hotel Hyatt Regency de Mérida como ayudante de pastelería y llegando hasta puesto de pastelero entre muchos otros lugares tuve la dicha y la fortuna de trabajar codo a codo con el chef Fabricio D’Stasio y el propietario del restaurante Elio al mare el señor Elio Canini»

«También trabajé en el restaurante nómada Vitalis con la chef Romanoff Sprocket de procedencia rusa al igual que con el chef Jean Marie Claire proveniente de Francia, junto a varios chefs de aquí de la península en eventos en Chichén Itzá y en varios hoteles más sé que suena como una historia muy larga pero lo que hice fue aprovechar el poco tiempo que tenía para aprender la mayor cantidad de cosas que pudiera»

«He trabajado en pizzerías, restaurantes de sushi, de pastor y comida de mar, parrillas, panaderías y más. de las últimas cosas que agregué a mi lista fue la de irme de cocinero a mar abierto en la temporada de pulpo qué es la salvación de mi puerto natal Progreso Yucatán. Estando en ese trabajo, me iba aproximadamente entre 20 y 25 días a mar abierto cocinando para 30 personas. desayuno almuerzo y cena todos los días sin descanso»

«Puedo considerar que ha sido hasta ahora la experiencia más brutal, hablando obviamente de la condición de trabajo, aunque los paisajes, grandes momentos y las increíbles amistades que obtuve lo valen todo. Dentro de toda la cocina hay una faceta también que desempeñé como carnicero, lo que francamente me encanta mucho, me gusta todo lo que tiene que ver con la alimentación de la gente, desgraciadamente la pandemia hizo estragos a nivel mundial y me afectó no sólo a mí, sino millones de familias en todo el mundo, haciendo que varios negocios tuvieran que ceder ante la adversidad»

«Yo tengo la bendición de ser padre de un hermoso niño y no puedo permitirme no trabajar o no conseguir el sustento necesario y fue por eso que nació Jatzus a Wich un modelo de comida en el cual vendíamos cenas a domicilio preparando únicamente una comida por noche excelente fue la aceptación por lo cual en este año a causa de la pandemia decidí abrir un pequeño local en casa de mi familia con el mismo nombre Jatzus a Wich pero ahora en su versión fast food de lado de mi amorosa familia, pero no cualquier comida rápida, sino con alma pues cada uno de los platos que vendemos llevan con él un poco de mí de mi familia del trabajo que tenido a lo largo de la vida.»

           

«Las ideas y experiencias que he logrado vivir, hacen que un platillo, aunque sea muy sencillo, sepan muy rico ya que nos esmera mos mucho en que cada bocado, ya sea una hamburguesa, un taco o una pasta, en verdad sean algo que haga que la gente quiera volver a probar. En estos tiempos lo más importante es estar juntos y siento que una buena comida ayuda increíblemente a hacer aún mejor un buen momento.»

«Algo que nunca voy a olvidar, es que competí en MasterChef en el año 2018 y terminé siendo uno de los 54 semifinalistas, lo cual me llenó de mucho orgullo» enfatiza Edward.

       

«Con el favor de Dios esperamos que dar en el gusto de la gente ya que realmente estamos haciendo algo con mucho amor les invito a probar cualquier cosa de nuestro menú y es más quedarse con nosotros y ver cómo lo preparamos en estas épocas de la pandemia aún hay tiempo de un buen bocado un buen momento y una buena charla, claro teniendo sala distancia.»

«Confío en el desarrollo que está teniendo Progreso y las atenciones que brinda el Alcalde Julián Zacarías a sus necesidades y por ello me siento confiado de que mi negocio tendrá éxito. Soy Edward Salazar y les espero el día que quieran para comer rico y charlar ameno»

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