Comunicación, Centennials y la Tía del WhatsApp

Retos de las nuevas generaciones

Ernesto Guerra de la Peña / Jesús Alberto Elizondo Salazar (*)

En la novela “La Silla del Águila”, Carlos Fuentes nos relata cómo se desarrollaría un país donde las telecomunicaciones fueran bloqueadas y no contáramos con internet para comunicarnos. El autor narra cómo los personajes, en especial de la clase política (escenario en el que se desenvuelve la historia), al verse impedidos de utilizar los medios electrónicos, se ven obligados a usar la correspondencia como el único medio de comunicación.

Imaginarse un escenario como el que plantea Fuentes en la actualidad parecería una pesadilla, de aquellas de las que es muy difícil despertar. Somos sociedad que se encuentra constantemente conectada a las redes sociales.

En estos momentos difíciles en los que vive la humanidad, la cual ha sido aislada a causa del Covid-19, son las plataformas digitales las que han logrado que podamos comunicarnos con el resto del mundo para así poder actualizarnos de las últimas noticias acerca del virus.

Los centennials como nativos digitales tienen una serie de características que los hace muy distintos a sus primos y hermanos los milennial, son una generación que no conoce el cambio ya que nació en el, se agrupan en legiones, son multitaskers de carrera y les gusta mantener a la familia alejada de sus aspiraciones profesionales.

El haber crecido teniendo toda la información a la mano los ha hecho carecer del tiempo suficiente para reflexionar a profundidad sobre sus vidas, por lo cual nadan en un mar de superficialidades que los hace ser una generación mucho más emocional que otras.

Es una realidad que si algún día ocurriera un bloqueo en las telecomunicaciones, éste causaría un efecto negativo en la sociedad, ya que perderíamos esa capacidad inmediata para comunicarnos. Pero, quienes vivirían con mayor dificultad esta situación no son aquellas personas adultas. Estos podrían acostumbrase fácilmente a regresar a utilizar los medios de comunicación antiguos. Son los jóvenes pertenecientes a la Generación Z, también nombrados centennials o nativos digitales, a los que les sería más difícil adaptarse, debido a que no conocen el mundo sin el internet y todas las nuevas herramientas de comunicación que han sido inventadas.

Durante años, expertos del ámbito social, han realizado estudios para ubicar el rango de edad al que pertenecen los centennials. Según lo que menciona un informe del gobierno británico “Social Attitudes of Young People”, se considera a esta generación a las personas que nacieron a partir de 1990. Mientras que para la firma australiana McCrindle Research Center este grupo demográfico se encuentra entre 1995 y 2009 (Injuve, 2016).

Pero esta generación no puede ser entendida sin analizar el ecosistema digital en el que interactúan y se informan. Contrario a lo que sucedía en generaciones pasadas, donde una gran parte del contenido que se exponía en los medios tradicionales obedecía a intereses de carácter político o empresarial, hoy día estas generaciones cuentan con un amplio margen de medios a la mano para documentarse, así como para también externar su punto de vista.

Como menciona el sociólogo y experto en comunicación digital Manuel Castells, en la revista “Nexos”, la juventud en la actualidad combina el internet y los diferentes medios tradicionales para con ello comparar la información disponible y hacerse de su propio punto de vista. “Toman un trozo de aquí, lo combinan con un programa de televisión acá y una imagen de allá, y la idea es que cada uno se construye su propio mensaje y escoge el universo de comunicación en el que se inserta” (Castells, 2012).

Según antropólogos, los centennials también sufren una serie de trastornos en su mayoría, les enferma no estar conectados a las redes, se alejan de la familia y se acercan a los lejanos con las TICs, no quieren horarios ni oficinas y sienten una necesidad apremiante de protagonismo en algún aspecto.

La idea de que las redes sociales permitan que los nativos digitales puedan escribir, opinar y crear sus blogs o portales para difundir noticias es bastante positiva para la libertad de expresión, pero produce gran riesgo, ya que no se sabe si todo lo que publican es verídico o falso.

En Yucatán, estuvo circulando una imagen a nombre del gobernador, en donde se anunciaba que “había instruido un paro temporal del transporte público como medida de prevención ante la contingencia del coronavirus Covid-19”, lo cual causó pánico entre la población. Por lo que el gobierno del estado a través de los medios oficiales tuvo que publicar que se trataba de una noticia falsa.

Pero no solo la tía del WhatsApp es propensa a creer este tipo de notas, también los centennials son proclives a caer en las fake news. De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Stanford y publicado en “The Wall Street Journal” acerca de la confiabilidad que los estudiantes le tienen a información que aparece en los medios digitales, alrededor del 82% de los estudiantes de secundaria encuestados no podían distinguir entre un anuncio etiquetado como “contenido patrocinado” o una noticia real en una página web. (Shellenbarger, 2016).

Según distintos estudios el 70% de los centennials no comparte su información personal pero revisan sus redes más de 100 veces al día y su span de atención es de 4 segundos promedio por publicación en un promedio de 7 redes sociales distintas. Cada red social a su vez tiene características distintas con diferentes grados de penetración por generación, en el caso de los centennials Instagram y Snapchat son las redes sociales favoritas al ser más gráficas, personales y emocionales que otras.

Para poder construir campañas de comunicación exitosas para la generación centennial es importante tomar en cuenta que utilizan las redes para el entretenimiento y el consumo de contenidos más que para informarse o cumplir con algún objetivo productivo, no toleran la invasión de su privacidad, les motiva crear y prefieren la diversión a socializar.

Sin importar si es una campaña política o comercial, es básico lograr basar las campañas en estudios sobre los miedos, aspiraciones y sentimientos de los centennials a los que se les quiere llegar por medio de canales de comunicación específicos, ya que un contenido para los centennials pudiera hacerte perder adeptos en otra generación.

Los políticos en Tik Tok deben evitar ridiculizarse porque perderían a todas las demás generaciones, pero si logran estar presentes en esta red de una manera más seria le sería redituable con centennials. Los nativos digitales cuentan con otra manera de hacer política. Prefieren involucrarse en organizaciones de la sociedad civil antes que en los partidos tradicionales. Buscan poner en la mesa y las agendas de los gobiernos temas fundamentales como son: la desigualdad, la pobreza, diversidad y el medio ambiente, entre otros.

Dos ejemplos de esta generación, que a través de sus acciones han causado gran impacto en la sociedad son los de Greta Thunberg y Malala Yousafzai. Sus hechos y palabras nos dan la certeza de que después de la obscuridad en la que vivimos, volveremos a ver la luz del día.— Mérida, Yucatán.

@ernestoguerramx

Politólogo. Estudiante de la Maestría en Comunicación Política y Marketing Electoral / Consultor senior de centennials en Espora y consejero de la organización juvenil Alianza 2030

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